No tiene mucho tiempo que he ido rescatando comentarios de personas que ven (desde fuera de la entidad, claro está) como causa perdida, la campaña del candidato a gobernador del PAN en mi Estado de México, Luis Felipe Bravo Mena. Y es que más de uno, seguros de las alegres cifras que encuestadoras comprometidas con el priísmo como GCE, que encabeza el impresentable Federico Berrueto, sostienen que el también impresentable candidato del PRI, Eruviel Ávila, se encuentra más de treinta puntos porcentuales por encima de Bravo Mena y, por lo tanto, no es viable continuar en la defensa del proyecto ciudadano que éste encabeza.
Así las cosas, resulta que los que hemos manifestado claramente nuestra intención de voto por el político panista somos una especie de cruzados en una empresa simbólica que raya en el ridículo. Y, toda vez que, como ha quedado claro por las propias palabras del candidato, la declinación por el "candigato" de las muy deformes "izquierdas", el servil y abyecto Alejandro Encinas no es opción, entonces nos presentan ante el escenario de ser humillados electoralmente por la muy bien aceitada maquinaria priístas mexiquense, aceitada desde luego con dinero público de nosotros los contribuyentes muy cautivos del gobernador Peña Nieto.
Muchos nostálgicos de las formas "autoritarias pero efectivas" (habría que ver para qué eran efectivas) se sienten altamente estimulados por el resultado de las consultas preelectorales que vaticinan un triunfo arrollador para el candidato del maquillaje, y tienen incluso la osadía de exhibirse públicamente sin pudor alguno como simpatizantes de un modelo donde la voz y el control ciudadano pasan a segundo término en la arquitectura institucional del partido institucional. En otras palabras: los priístas saben que su partido secuestra la voz ciudadana, y no les importa en lo más mínimo.
Así las cosas, dividido el Estado entre aquellos que pretenden llevarlo por la misma senda de abuso de autoridad, desvío de recursos públicos, uso electoral de los programas sociales, latrocinio, paternalismo y demás vicios inherentes a la forma priísta de hacer las cosas; o por el otro lado entregarle la entidad al profeta del odio, del cataclismo social, del que a toda costa pretende acceder a la Presidencia y para ello pretende usar la entidad más importante del país sin importar el destino de sus habitantes, conviene hacer una pausa y pensar detenidamente que opciones con viables para nuestro desarrollo como personas.
No, a diferencia del ridículo y ofensivo eslogan del PRI-PVEM-PANAL, yo NO pienso en grande, yo ACTÚO en grande, y por tanto, me opongo al proyecto que ellos tiene para mi y mi Estado. Me queda claro que entregarle el Estado a una izquierda irreconocible, entregada a cumplir la voluntad del mesías enano tabasqueño, sería un error igual o peor de grande que dejar el Estado en manos del PRI. Por tanto, no me dedicaré hoy a explorar esa tétrica opción electoral y me enfocaré en explicar las razones por las cuales no votaré por el proyecto de Eruviel Ávila.
1. POR MEMORIA HISTÓRICA. El priísmo es, históricamente hablando, la concentración de todos los vicios en la forma de hacer gobierno que ha encarnado nuestro país. Surgido de un movimiento contrarrevolucionario, controlado por un montón de generales ladrones primero, y de funcionarios públicos ladrones después, ajeno a las prácticas democráticas y muy familiarizado, en cambio, con prácticas autoritarias y antidemocráticas como el fraude electoral, la represión de opositores y estudiantes y la violación de la voluntad ciudadana. El PRI, que debió ser refundado después de 2000, no ha pasado siquiera por una renovación. Se trata de los mismos políticos autoritarios y corruptos de siempre, con las mismas mañas, con los mismos vicios. El priísmo gana elecciones no porque se gane la confianza popular, sino porque nunca ha abandonado su modelo de clientelas y, cuando los ciudadanos se hacen a un lado de la política, ganan los corruptos. El PRI, este PRI de Moreira y Peña, no puede ser un PRI de ciudadanos y por lo tanto, históricamente, no puede ser una opción democrática. EL PRI mexiquense, con personas tan "respetuosas" como Pablo Basáñez, Diputado del distrito 37 que entre sus costumbres tiene la de manejar la camioneta de la Legislatura hablando por celular y además aventar el coche a los demás automovilistas. Ese es el PRI que le hace daño a México.
2. POR CONGRUENCIA POLÍTICA. No puedo votar por una opción que no me representa. Los enemigos de Acción Nacional han repetido hasta el hartazgo el estribillo ridículo de "partido de ricos", cuando los verdaderos ricos son amigos, compadres o socios de los políticos priístas que han amasado fortunas estúpidamente enormes al amparo del poder. Empresarios y artistas que se han beneficiado de sus amistades políticas NO son la mayoría del electorado panista. Al contrario, el PAN tiene entre sus electores a los miembros de una clase media trabajadora, pujante, que se esfuerza por elegir las mejores opciones para su gobierno. Nosotros, los que no somos ricos, no votamos por políticos ricos, en especial por aquellos que presumen de orígenes humildes como Eruviel, y que en su campaña se encargan de menospreciar el trabajo de los emprendedores como don Pedro, su peluquero, humillado implícitamente en el grotesco spot televisivo de su campaña.
3. POR NECESIDAD SOCIAL. ¿Alguien en su sano juicio tendría como opción votar por el mismo partido político que ha dejado a nuestra entidad en el deplorable estado en que se encuentra?. Y no es exageración: somos la entidad más insegura del país, y no se puede decir que en nuestras fronteras no hay delincuentes bien organizados. Las bandas de narcotraficantes se regodean en lugares como Tlalnepantla, Atizapán, Nezahualcóyotl, Huixquilucan, Toluca, en los lugares que antes eran de los ciudadanos y que este gobierno, con su inacción o colusión, les entregó. No hay día que no reciba llamadas tratando de extorsionarme, y todavía hoy sigo preguntándome cual fue el destino procesal de los narcotraficantes y sicarios arrestados tras la balacera del 19 de febrero en los límites de Tlalnepantla y Atizapán. La autoridad no da explicaciones a los ciudadanos, y los medios, locales y nacionales, actúan como sus comparsas y servidores. Además, dejando una administración pública más burocratizada, con más trámites nuevos y más requisitos idiotas para los trámites de siempre, con tomaduras de pelo como la "desaparición" del Impuesto Sobre Tenencia, con municipios donde los servidores públicos son un partida de neófitos, ignorantes, palurdos y prepotentes, con Ministerios Públicos donde NO levantan denuncias si no es con extorsión/cohecho de por medio, donde es más confiable (por mucho) un Agente de la Policía Ministerial que un Agente del Ministerio Público, donde no hay profesionalidad en los servicios periciales (les cuesta una semana encontrar a una niña debajo de una cama), donde la única agua que abunda es el agua negra que se desborda todos los años en la zona oriente, donde el transporte es tres veces más caro que cuando entró el actual gobernador, donde las vialidades nuevas son TODAS parte de una nueva red de vías de cuota que curiosamente son operadas por operadores cercanos al gobernador, donde en lugar de fomentar nuevas soluciones al transporte nos reventó en la cara una obra faraónica, estúpida y malhecha como el segundo piso en el Periférico Norte, donde los transportistas hacen lo que les viene en gana porque no hay autoridad que los ponga en orden, donde las Juntas de Conciliación y Arbitraje venden justicia al mejor postor y sus funcionarios usan recursos públicos que son derecho de todos los ciudadanos para promover al PRI, donde los tribunales locales se tardan años en resolver jucios de meses, donde se ejerce el mayor presupuesto público estatal del país y donde se tienen los récords más grotescos de municipios más rezagados, donde Ecatepec, el municipio que gobernó dos veces Eruviel Ávila, es el municipio con el mayor déficit en desarrollo humano de TODO EL PAÍS... en fin, donde hay un gobierno tan incompetente, corrupto y falso como el de Peña, no puede haber espacio para un voto razonado por el PRI.
Así las cosas, tengo también que explicar por qué pienso votar por Luis Felipe Bravo Mena y no por otro, lo que haré empezando por:
1. CRITERIO CIUDADANO. No soy parte de una clientela ni de un grupo de poder. Siempre he declarado mi predilección por la doctrina de Acción Nacional pero no siempre he votado por el PAN, como en 2005, cuando el candidato a gobernador era francamente una vergüenza. Soy un ciudadano que se informa, que se esfuerza todos los días por construir una mejor sociedad para construir un mejor gobierno. Por ello, elegí libremente a Luis Felipe. Nadie me obligó, nadie me cooptó o coartó, nadie siquiera tuvo que preguntarme si quería. Elegí el proyecto de Luis Felipe poque votando por él, rompemos el círculo vicioso que ha gobernado esta entidad durante 82 largos y penosos años. Elegí votar por Bravo Mena porque es, a diferencia de Eruviel, un ciudadano ejemplar, un ciudadano de carrera antes que un político de carrera, un hombre de valores, de compromisos, de experiencia, un hombre que no dice mentiras. Elegí a Luis Felipe porque él, como yo, somos vecinos del Estado de México, gente común, gente normal que de verdad piensa en grande, y actúa en consecuencia.
2. PROPUESTA RAZONADA. Creo firmemente que la propuesta política de Luis Felipe es la más viable y la más adecuada a las necesidades del Estado. Un transporte seguro y a precio justo con una tarjeta con apoyo para grupos como estudiantes, un gobierno de modos transparentes, menos burocratizado y más ciudadanizado, un sistema local de administración y procuración de justicia eficiente, eficaz y alejado de los excesos del actual, una policía de trato humano y respetuoso con sus elementos y con la ciudadanía, un acceso más democrático de los jóvenes a la educación profesional y técnica, un sistema de salud con afiliaciones sin uso electoral de los programas, un gobierno que ayude a los empresarios a generar buenos empleos con desregulación, incentivos fiscales y administrativos y no regalando prebendas y chambas a los que apoyan la campaña... Yo elijo una propuesta viable, eficaz y eficiente. Yo elijo la mejor propuesta para mi entidad y por eso elegí a Luis Felipe.
3. ACTO DE LIBERTAD. No sé cuantas personas me han sugerido que abandone el proyecto ciudadano y me sume a la iniciativa que encabeza Eruviel porque "va a ganar". Las mismas veces respondo con la misma respuesta: es mi derecho elegir al mejor candidato, y ninguna coyuntura, encuesta manipulada ni gobierno metido de lleno en el activismo electoral, me harán cambiar de opinión. So y un hombre libre, nadie me dice cómo ejercer mis derechos, y habiendo elegido a la mejor propuesta, no voy a abandonarla por apariencias ridículas.
y 4. ES UN PROYECTO GANADOR. Estoy seguro que con todo lo que se ha visto en la entidad en estos días, con la diarrea mediática de desplegados, camiones, bardas, spots, pantallas móviles, lonas, pantallas de plasma en centros comerciales, volantes, salas de prensa móviles, eventos masivos, adheribles y demás artículos que rebasan escandalosamente los topes de gastos de campañas, habrá muchos ciudadanos convencidos de que darle el voto al PRI será tirar seis años a la basura, que razonarán su voto, que elegirán al mejor candidato, al único que tiene las herramientas morales e intelectuales para transformar al gobierno local y con él, a la sociedad que tanto necesita del cambio.
YA ES JUSTO TENER UN GOBIERNO DECENTE EN EL ESTADO DE MÉXICO.






